La CMT agiliza el cambio de ‘teleco’ en un momento de competencia récord

La competencia en telecomunicaciones está en uno de sus momentos más intensos, tanto en telefonía fija como en móvil y banda ancha. Y la CMT no quiere que procesos técnicos o burocráticos entorpezcan el cambio de operador. Por eso, aceptará el consentimiento verbal del cliente, lo que agilizará el proceso.

La infidelidad está a la orden del día en telecomunicaciones. La cifra de clientes que se lleva su teléfono fijo a otro operador está en niveles récord, los que se mudan de compañía de móvil mantienen desde hace años un ritmo frenético y la competencia en banda ancha es cada día más intensa.

Y ello, pese a que el proceso no siempre es fácil. Hasta ahora, la regulación exigía una prueba documental de la voluntad de un cliente de abandonar su antiguo operador y pasarse a otro. Lo pedía la ley y, sobre todo, lo reclamaba la teleco despreciada, que sin una firma física rechazaba siquiera hablar del tema.

Esta situación va a cambiar. La Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) ha aprobado una circular que permitirá a los usuarios cambiar de operador mediante un consentimiento verbal.

Para el usuario, la diferencia es mínima. En el fondo, el cliente casi siempre contrataba por teléfono, pero luego debía esperar a que le llegara el contrato para firmarlo, reenviarlo al nuevo operador y éste a su vez al abandonado. Éste último proceso es el que se va a acortar en tres procedimientos clave del mercado de telecomunicaciones: la portabilidad fija, la móvil y el cambio en banda ancha.

Hasta el momento, el consentimiento verbal sólo estaba permitido para preseleccionarse con un operador de telefonía fija; es decir, para permitir que todas las llamadas se encaminaran por una firma distinta a Telefónica.

Con la nueva medida, la banda ancha y la portabilidad -cambiar de operador llevándose el número de teléfono- entran en juego y lo hacen cuando están en su máximo apogeo.

Puede que la crisis haya frenado las altas, la contratación de nuevos clientes, pero la movilidad entre los que ya están en el mercado en busca de mejores ofertas crece cada día que pasa. En móvil, este movimiento no es tan nuevo, pero pese a que la intensidad competitiva se lleva dando durante años, las últimas cifras de la CMT demuestran que el número de cambios de operador está muy cerca de sus máximos. Sólo en febrero, fueron 352.900 personas las que pasaron de una a otra compañía de móvil.

Los abonados siempre han sido más reacios a cambiar la línea fija, porque conlleva el peligro de quedarse sin teléfono unos días. También la competencia a Telefónica en este campo ha sido menor que en móvil. Pero las ofertas de paquetes de telefonía fija y banda ancha de rivales de ADSL -Orange, Jazztel, Vodafone…- y de empresas de cable están empezando a cambiar esta tendencia.

La búsqueda del menor precio y las ofertas de uno y otro lado han llevado a máximos la portabilidad fija. En febrero, fueron 113.700 los abonados que cambiaron su número fijo a otro operador, un récord histórico.

Con más facilidades para captar clientes gracias al consentimiento verbal, esta cifra puede seguir subiendo, pero sobre todo se espera que el tiempo para cambiar de operador se reduzca. El trámite dura cinco días hábiles en móvil y en telefonía fija, siempre que no vaya asociado a ningún otro servicio. Si se suma la banda ancha al teléfono o si es sólo ADSL, el plazo de cambio oscila entre los cinco y los 11 días.

El caso del ‘verificador independiente’
Toda nueva figura trae consigo su vocabulario especial y en el caso del consentimiento verbal su aportación es la figura del verificador independiente.

La CMT tiene claro que no puede ser la operadora que capta el cliente la que grabe su consentimiento, porque eso podría dar lugar a fraudes. Para evitarlo, los operadores deben contratar a una entidad independiente verificadora, que será la que acredite el consentimiento.

Esta compañía debe cumplir una serie de requisitos, como no formar parte del mismo grupo que el operador beneficiado con el cambio ni estar participada por él. Tampoco podrá prestar otros servicios distintos a la verificación a la compañía que capta el abonado y, por supuesto, no podrá cobrar incentivos por la verificación positivas, es decir, porque un usuario diga sí al cambio.

Con estas cautelas, la CMT confía en que no haya fraude, el llamado slamming, que convierte a un cliente en abonado de otra operadora sin haberlo consentido. Estos problemas se han dado ya con el procedimiento actual, pero se han ido reduciendo.

Fuente: Cinco Días

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